Adiós amigo mío. Nunca pensé que sería tan duro separarnos y eso que sé que Juan Carlos ya te quiere casi tanto como yo. Durante muchos años, cada miércoles de la Semana Santa, pensaba que parecía mentira que hubiera pasado uno más, que volvería a verte en un momento. Entrar en la parroquia, llegar a tu rincón y encontrarte esperando con tus cuatro compañeros y pensar que eres el más bonito de todos y cogerte, presumiendo de ti, mientras saludo a los otros portadores. Ana María me sirve de referencia en el tiempo. Vino jovencita que parecía que saldría volando en cada esquina, se casó y ahora, sus hijas que hace años que desfilan, la miran con orgullo esperando el relevo. Somos la familia del Nazareno.
Adiós amigo mío. Nunca pensé que sería tan duro separarnos y eso que sé que Juan Carlos ya te quiere casi tanto como yo. Durante muchos años...

